¡No te Hagas el Sueco! ¿Qué se Puede Exigir de los Europeos que Trabajan por Cuba?

Esta ponencia la presenté en la mesa sobre Colaboración y Sociedad Civil en Cuba, del III Congreso Cultural Cubano Con Cuba en la Distancia, Cádiz, España (8-12 de noviembre 2004).

¡No te Hagas el Sueco! ¿Qué se Puede Exigir de los Europeos que Trabajan por Cuba?

La primera vez que me lo preguntaron fue en Argentina, los meses iniciales del año 1989. Entonces no entendía nada del castellano, ni las cuestiones más básicas, y menos, obviamente, cuando guiñando el ojo me indagaron si conocía la expresión ”No te hagas el sueco”.

Desde entonces me lo han preguntado e insinuado centenares de veces: ”Che, Erik, no te hagas el sueco, eh.”

Después de un par de años viajando por América Latina pensaba que ya no me lo preguntarían más, que los latinos entenderían que esa interrogación ya me la hicieron en otros países. Pero no. En Bolivia, México, Guatemala, Cuba y muchos otros me continuaron preguntando si conocía esa expresión tan típica boliviana, mexicana, guatemalteca o cubana, según el caso. Todos esperaban que ese sueco todavía no supiera qué significaba ser ”sueco”, y todos se ponían descontentos cuando mi respuesta por lo general se pronunciaba antes de que la pregunta terminara: ”Sí, la conozco; y no es típica de aquí.”

La última persona que me lo preguntó fue mi estimada amiga Nancy Pérez-Crespo, quien hace un par de semanas estuvo en la Feria del Libro en Gotemburgo, para presentar el libro más reciente del poeta cubano Raúl Rivero. Sin embargo, ella no se conformó con mi respuesta un poco indignada, sino que contraatacó : ”¿Pero no sabes que decía Raúl a los diplomáticos extranjeros que le visitaban en Cuba?” Cuando dije que no, lanzó una risa crespiana, respondiéndose a sí misma:

”Cuando los diplomáticos extranjeros no querían entender la situación cubana, Raúl Rivero siempre les decía: `Eh, no te hagas el Olof Palme.`”

Esta anécdota no tuviera sentido, si no fuera justo por que Raúl Rivero conoce mejor que nadie la estrategia de los europeos de hacerse los suecos con respecto a Cuba. No obstante, esa falta de respeto de los europeos debe llegar a su fin. Apuntaré seguidamente tres ejemplos actuales en los cuales políticos, diplomáticos y otras personalidades, se hacen pasar por más ignorantes de lo que en realidad son. Encima quiero aprovechar la ocasión para afirmar tres verdades que deberíamos exigir que los suecos europeos acepten.

1.- Los demócratas cubanos no son diferentes a los europeos

Una conclusión que se debería hacer 15 años después de la Caída del Muro de Berlín, es que luchar contra el comunismo no es necesariamente lo mismo que luchar por la democracia.

Lo fundamental en el trabajo por la democracia en Cuba, es entender que alguien la tiene que democratizar; que la democracia no resulta automáticamente del derrumbe de un sistema totalitario. Gorbachev dejó más libertad para los ciudadanos en la Unión Soviética, pero no la democratizó. También permitió a los otros países comunistas transformarse libremente, pero igualmente no es gracias a él que estos se democratizaron.

El politólogo Tom Carothers concluyó en el 2001, en un artículo muy debatido en el Journal of Democracy, que ya no tenía lugar proceso alguno de transición a la democracia en la antigua Unión Soviética. Los nuevos sistemas eran estables. Al mismo tiempo, los mismos no se podrían caracterizar como democracias.

Después del año 2004 es evidente que tenía razón. Las elecciones en Rusia terminaron en grandes pasos para atrás para la democracia, siendo difícil ver cómo hacer para que el país retome el camino de la democratización. Todavía no se puede hacer conclusiones de las elecciones en Ucrania, pero los oligarcas no dejarán el poder fácilmente. Bielorrusia ya es dictadura total de nuevo; Uzbekistán, Turkmenistán y Azerbaiján no son mejores que Cuba en casi ningún aspecto. Todos se sacudieron el comunismo, eso sí, pero las libertades y los derechos humanos no se establecieron como bases fundamentales para los nuevos regímenes, por lo cual no se les puede llamar democracias.

No es demasiado valiente concluir que lo que ocurrió fue que los demócratas nunca llegaron al poder: ni en Moscú, ni en Kiev, ni en Minsk; y que por eso no se adoptaron las leyes que garantizarían los derechos humanos. Se establecieron cleptocracias autoritarias, las cuales son casi igual de difícil de transformar en democracias que los estados comunistas.

Las excepciones son Estonia, Latvia y Lituania, que sí se democratizaron. Ahí las organizaciones y redes de contactos que se habían creado bajo el glasnost, se transformaron en partidos y movimientos políticos después de la disolución de la Unión Soviética, logrando llegar al poder a través de elecciones libres.

Aceptando ese análisis, un poco superficial pero igual de cierto, se puede concluir que lo más importante para Cuba, igual que lo era para Checoslovaquia, Polonia, Hungría y los países bálticos, hace quince años, es una masa crítica de demócratas que se deciden a tomar el poder por vías democráticas y desde allí completar la democratización del país.

Estos ineludibles demócratas no se encuentran en las estructuras cubanas oficiales, pues allí no hay ni tienen espacio. Se hallan en el movimiento democrático. Sin embargo, si éstos no logran coger fuerza en el pueblo, difícilmente habrá una quiebra dentro del régimen, una quiebra que se podría usar para tomar los primeros pasos hacia la transición. Hay muchos estudios académicos sobre la importancia de una oposición para desestabilizar a los regímenes comunistas. Pero la política Europea hacia Cuba nunca aprendió de los mismos. Y los políticos europeos tampoco han querido aprender de los ex-disidentes de Europa Oriental y Central, quienes sí saben cómo democratizar a un país. En el intercambio de cartas entre Vaclav Havel y Oswaldo Payá, el cual se está publicando gracias a People in Need Foundation en Praga, hay un mensaje fundamental de Havel, que seguramente no va dirigido al propio Payá- que ya lo está experimentando desde mucho – sino para los lectores europeos:

”Whatever you merits, however brave and respectable as dissidents you may be, even though you may have spent years in prison or written clever books – in spite of all that, pragmatic politicians in the democratic world may suspect that you are mere grumblers, inveterate complainers, slightly crazy and constantly carping. Such a suspicion might lead to the following opinion: We may support them symbolically, but from the point of view of realistic politics there is no need to rely on them: they are not the right partners for us. And yet the opposite is true. It is important to convince politicians in democratic countries about this, which I have been trying to do for many years.”

Sin embargo, tampoco se puede bregar por la democracia sin luchar contra el comunismo. Por que, obviamente, ni Fidel, ni Raúl, ni ningún otro de la nomenclatura llevará a cabo la democratización de Cuba. Tampoco lo hará la élite cultural y política en las llamadas organizaciones de masas, ni las ONGS que el Gobierno ha creado para canalizar fondos internacionales. La democracia no llegará, por último, por el hecho de que muera Fidel.

Para contribuir a la democratización de Cuba – que en realidad no dudo los europeos quieran -, hay que tener el derrumbe del comunismo cubano en miras, pensando en qué se debería planificar hasta entonces. Es precisamente eso lo que los europeos suecos nunca han querido entender.

En el presente, ninguna fuerza política seria dice que Cuba es otra cosa que una dictadura totalitaria. Pero tampoco se han hecho gestiones reales de apoyo a los demócratas. Los invitan, con angustia y sin ganas, a las embajadas para los días de fiestas nacionales. Y el hecho de que una medida tan tonta es la más importante y más efectiva que la Unión Europea ha adoptado, muestra lo poco que han aprendido desde 1989, así como lo pequeño que es el compromiso Europeo.

Lo primero que debemos exigir, suecos y cubanos, de nuestros políticos europeos es que abiertamente apoyen a los demócratas. ¡Que no se hagan más los suecos! No hay democracia sin demócratas, y los demócratas están en la sociedad civil. ¡Apóyenlos!

2.- El comunismo cubano no es diferente

Los últimos meses hemos tenido en Suecia un debate muy interesante sobre el comunismo sueco. Decenas de políticos activos en la izquierda han tenido que explicar por qué cooperaron con los comunistas soviéticos hasta pocos meses antes de que se cayera el Muro de Berlín, por qué visitaron sus congresos, y por qué los invitaron a sus propios congresos. ¿Qué cosas tenían en común?

¿Qué aprendieron de lo que ahora reconocen como errores? El presidente del Partido de Izquierda Lars Ohly ha tenido unos meses muy difíciles. Cuando la prensa se dio cuenta de que varios miembros de la Junta Directiva del partido, así como líderes juveniles, todavía defendían la represión en Cuba y describía el comunismo cubano como democrático, más dificultades tuvo.

De los partidos ex-comunistas no se puede esperar mucho. Pero de los socialdemócratas suecos, sí. Junto con los liberales, son los impulsores de la democracia sueca y quienes siempre la han defendido como el interés nacional más importante. Además, el odio socialdemócrata hacia los comunistas suecos dadas las relaciones de estos últimos con los soviéticos siempre fue muy fuerte. La amenaza hacia nuestro país era de verdad, por lo cual nunca dejaron a los comunistas tomar parte de los gobiernos o en las decisiones sobre la seguridad nacional, aunque siempre han necesitado su apoyo en el parlamento para mantenerse en el poder.

No obstante, al mismo tiempo que rechazaron a los comunistas suecos, abrazaron a los comunistas cubanos. En la década del 70ª, Suecia era el país democrático que más contribuyó económicamente al Gobierno Cubano, que encima era uno de los países que recibía más apoyo del gobierno sueco. Olof Palme fue el primer Jefe de Gobierno de un país democrático que visitó a Cuba después de la revolución. Simultáneamente con el discurso de Olor Palme en la Plaza de la Revolucion, miles de demócratas cubanos sufrían en las cárceles cubanas.

El socialdemócrata sueco que más se asocia con el apoyo al Gobierno Cubano es Pierre Schori, ex embajador sueco frente las Naciones Unidas. En una carta al Gobierno de EE.UU., en septiembre del 2004, Schori y un grupo de diplomáticos internacionales dicen estar preocupados por la nueva política de EE.UU. hacia Cuba, puesto que, según ellos, contiene una amenaza militar. Nunca he confiado en el Gobierno de Bush, pero la mayor amenaza al pueblo cubano no es obviamente una invasión yanqui, más bien la violencia que el propio Gobierno Cubano lanza hacia su pueblo todos los días. Eso lo sabe también Pierre Schori.

En el avión de Estocolmo a Madrid ayer, leí un artículo muy interesante del Dagens Nyheter, el matutino más grande de Suecia, sobre las reacciones del establishment sueco el 10 de noviembre 1989, esto es, el día después de la Caída del Muro de Berlín, hace exactamente 15 años. No fue una reacción de felicidad o de esperanza, sino que de temor. Un día después de la fecha más feliz de Europa desde el 8 de mayo del 1945, se veían más problemas que ventajas, se preocupaban más que festejaban. Eso quizá fuera perdonable en 1989 por que hasta entonces ningún país comunista había pasado por un proceso de democratización. Pero 15 años después ya no es perdonable tener miedo. Desarmar a los comunistas, incrementa la seguridad de todos; no la disminuye. Desequilibrar el balance de terror era y sigue siendo positivo.

Así que, no te hagas más el sueco, Pierre Schori. Siempre conociste la amenaza del comunismo soviético a nuestro país, y conoces exactamente la amenaza del Gobierno Cubano hacia su país. ¿Cuándo usarás la relación que construiste durante tantos años con Fidel Castro para desarmarlo, para que no pueda seguir amenazando a su propio pueblo?

3.- La estadística cubana no es diferente

Para los europeos en general, hay muy pocas razones que podrían justificar las violaciones de los derechos humanos fundamentales. Son pocas las situaciones donde nos pareciera OK limitar la libertad de expresión o de organización, o el derecho de participar libremente en la política de nuestros países. Un gobierno europeo que no dejara a los ciudadanos discutir y cuestionar su información y estadística, perdería inmediatamente su credibilidad.

El lunes por la noche cuando estaba preparando mis cosas para venir acá, escuchaba una entrevista por la radio con Hans Rosling, especialista en medicina internacional en el Instituto Carolino en Estocolmo, el instituto de medicina más prestigioso del país. En la entrevista explicaba que es ahora mucho más difícil que antes, dividir el mundo en países pobres y ricos, midiendo por ejemplo el desarrollo de sus sistemas de salud. Rosling es un medico de gran prestigio en Suecia, el cual realmente ha traído a la ciudadanía sueca mucho conocimiento sobre la situación de la salud en el mundo. Los últimos años sobre todo a través de la página web http://www.gapminder.com/, que publica y presenta gratuitamente estadísticas de las Naciones Unidas.

Cuando la entrevista llegó al tema de Cuba, Rosling explicó que era un país que ejemplificaba bien la pequeña correlación entre el producto interno bruto, PIB, de un país y el estado de la salud. Lo ilustraba con la anécdota de un viaje a la Habana, a donde había sido invitado por el Ministerio de Salud a dar una conferencia. Al terminar la conferencia, el propio ministro explicaba que una de las conclusiones que se debería hacer, era que ”Cuba es el país más sano entre los pobres.” Pero después de la conferencia, contaba Rosling, un joven y valiente estadístico se le acercó para decirle, con voz baja y a escondidas, que el ministro se había equivocado: ”Cuba no es el más sano entro los pobres, es el más pobre entre los sanos.”

Justo cuando llega al final de la anécdota, Rosling se hace el sueco por que, en vez de centrarse en el hecho de que el estadístico tuvo que ser ”valiente” para criticar al ministro, para lo cual tuvo que hacerlo ”a escondidas” y con ”voz baja”, concluye que Cuba muestra que ya no se puede dividir el mundo entre ricos y pobres. ¡Una conclusión inútil!

Interesante hubiera sido si concluyera que no tiene sentido confiar en la estadística del Gobierno Cubano hasta el día en que los cubanos mismos tenga acceso a la información, la puedan criticar, cuestionar y analizar sin tener miedo, en un ambiente de libertad.

Ahora, 15 años después de la Caída del Muro, nadie en Europa que se preocupa por su prestigio, analizaría los ”logros” del comunismo europeo sin ponerlos en el contexto de la propaganda y la represión. Pero Hans Rosling, y muchos otros, se prestan al Gobierno Cubano y siguen comparando a Cuba con países democráticos, donde los políticos no podrían presentar datos falsos sin ser criticados por la oposición y por los medios de comunicación. Esa falta – la de no poner la propaganda en el contexto totalitario del Gobierno Cubano – deslegitima además a muchos otros gobiernos latinoamericanos democráticos frente a sus ciudadanos, por que los comunistas locales pueden afirmar que Cuba ha logrado mucho más, lo cual es reconocido por autoridades como Hans Rosling y la propia estadística de la ONU.

Hasta el día que Oscar Espinosa Chepe y otros periodistas y economistas Cubanos puedan buscar y publicar libremente información sobre el nivel de vida, el sistema de bienestar, la educación, y la nutrición en Cuba, es irresponsable confiar en las cifras que publica el Gobierno Cubano. Hans Rosling nunca confiaría en el Gobierno Sueco si la estadística no fuera pública y si no se pudiera cuestionarla en un debate libre.

Así que, ¡no te hagas más el sueco Hans Rosling! La democratización se hace más difícil si médicos de prestigio se prestan a la propaganda del Gobierno Cubano.

Entonces, para concluir, ¿qué podemos exigir de nuestros políticos y otros que se dicen preocupar por Cuba? Para empezar, simplemente que dejen de hacerse más tontos de lo que en realidad son. Por lo menos debemos exigir respuestas a tres preguntas actuales:

¿Cómo piensan apoyar a la democratización cubana – Zapatero y otros – si no quieren apoyar a los demócratas?

¿Cuándo van a usar los contactos que crearon durante décadas para desarmar al Gobierno Cubano, reduciendo así la violencia del mismo contra el pueblo, como también la posibilidad de que todo termine en guerra civil?

¿Cómo pueden confiar en la estadística del Gobierno Cubano, legitimando su sistema político, si los cubanos mismos no tienen el acceso a las cifras, ni el derecho de cuestionarlas y debatirlas en público?

Hace un par de años en una entrevista con Radio Martí, me preguntaron cuándo los europeos entenderían qué es el comunismo. La pregunta podría verse, y en cierto sentido lo es, como una ofensa a los centenares de millones de europeos que sufrieron bajo gobiernos comunistas, así como a otros centenares de millones, como yo, que crecimos con el miedo que significaba tener a la Unión Soviética como vecina. Sin embargo, desde la perspectiva miamense se puede entender porqué me hacen esa pregunta: los europeos en realidad no han querido entender que el comunismo cubano es el mismo que el comunismo europeo. Si hubieran entendido eso, usarían todo el conocimiento asequible para igualmente poner fin al comunismo cubano. Entonces no hubiera sido necesario pedirles que no se hicieran más los Olof Palme.

Erik Jennische,

Secretario General del Swedish Internacional Liberal Centre, SILC

Cadiz, 10 de Noviembre del 2004.

Nota. Muchas gracias a Alexis Gainza Solenzal por haber editado el texto.

4 kommentarer till ¡No te Hagas el Sueco! ¿Qué se Puede Exigir de los Europeos que Trabajan por Cuba?

  1. EON FLUX skriver:

    Estimado Sr. Jennische:

    Gracias por su articulo. Es una bocanada de aire fresco!

    Siempre me he preguntado por que algunos europeos quieren la libertad para los que ya son libres, pero no para los oprimidos de Cuba!

    Porque los europeos pueden tener varios partidos politicos, pero los cubanos no?

    Porque le desean el Paraiso a los cubanos, pero no quieren vivir ellos en el Paraiso!

    En tono de broma, siempre he dicho que el secreto mejor guardado ha sido la gran migracion de comunistas europeos a Cuba. Todos viven y trabajan en Cuba.

  2. Erik skriver:

    Sr Flux,

    Me alegra mucho que lo haya leido. En suecia somos muchos que trabajamos por la democracia en Cuba, Miscelaneas de Cuba es la nave:
    http://miscelaneasdecuba.net

    Tambien la fundacion Silc:
    http://www.silc.se

    Y el fondo por los prisioneros de consciencia en Cuba:
    http://www.kubafangar.se/

    Saludos

    Erik

  3. guyanese food skriver:

    guyanese food

    ¡No te Hagas el Sueco! ¿Qué se Puede Exigir de los Europeos que Trabajan por Cuba? | Eriks arkiv

  4. Must the hive suit in attack, employee bees make a pheromone that stimulates aggression. All the emotions aand qualities previously
    mentioned aren’t bad for your liver provided that they’re not ruling
    ykur daily life. Among numerous issues, keeping away from
    nicotine, alcohol, seeking to lower stress ranges are critical.

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